Wednesday, 9 May 2018

Tres canciones sobre poemas de Rachel


Agustín Fernández
Tres canciones sobre poemas de Rachel
(1976)

Rachel Bluwstein Sela (1890-1931), known by the pen name of Rachel, was born in Russia and settled in Palestine from the age of 19. Her poems possess an extraordinary transparency, conveying simply and briefly complex feelings of hope, unrequited love, self-doubt, irony, fear of death, and devotion to the land and landscape of Palestine. She wrote in Russian and later switched to Hebrew.

Tres canciones sobre poemas de Rachel are settings of Spanish translations of three of Rachel poems. Written in La Paz in 1976 – when the composer was 18 – they belong to a youthful period of development and discovery. In 1992 the composer destroyed most of his manuscripts written before 1984. Only a handful of works were preserved, among them this choral songcycle.

In the first song the poet deploys a degree of sarcasm to describe her own abject infatuation with a man who does not return her love. In the second song Rachel depicts the enthusiasm for agricultural work shared by the pioneers in Palestine, with words full of a sunny vitality clouded only by a wistful mention of her posthumous legacy at the end. The third song stares death in the face, first protesting that it is too soon, then accepting “the verdict” and attempting a gracious welcome of the inevitable.  

© Agustín Fernández 2018

Tuesday, 6 December 2016

Souvenir de Teoponte

Teoponte – a guerrilla campaign that in 1970 was the home-bred response to the more famous, but equally unsuccessful one led by Che Guevara three years earlier – is a recurrent theme in my work. It has been the subject for an opera (London International Opera Festival, 1988), a string quartet (Koussevitzky Commission, 2012) and this piece for double bass and piano. The piece recasts the opera’s four-section structure based on an expansion of a chord sequence common in Andean folk music. 

The piece was written for James Rapport, who alongside pianist Eduard Lanner gave the first performance at Festsaal, Diplomatische Akademie, in Vienna in 2012. 

Thursday, 17 November 2016

James's Fire

James Wishart was an inspirational and encouraging supervisor for my studies in composition at Liverpool University. After my masters’ graduation, he surprised me by commissioning me to write a new work for a concert he was going to conduct with the Orchestra of the Metropolitan Cathedral. This was 1986.

My response to this thrilling commission - my first in the UK - was also a response to the military dictatorships I had left behind in South America. In particular to an incident that year, where, during a protest in Santiago, Pinochet’s forces set fire to two students, one of whom died from his burns. The piece, which I entitled Fuego, explored images of fire and violence in some of their possible technical and metaphorical applications to music. After its Liverpool première, the piece went on to be performed in various countries.

In 2016, thirty years after the incident, I had the unexpected opportunity to communicate with the survivor - the one who did not die, Carmen Quintana. On a much more cheerful note, in 2016 James celebrates his sixtieth birthday. For very different reasons, the two living people to whom Fuego owes its existence have been very much in mind lately.

James’s Fire weaves together ideas from Fuego in a new, celebratory context. One connecting thread, in my mind at least, is the sense of drive and onward struggle. Another, more tangible connection is the repeated presence of a quotation from James’s Nimue’s Song.

Wednesday, 27 August 2014

Munirando

para clarinete y piano
(1994)

Esta pieza fue compuesta en 1994, por encargo del Dúo Paperhaus de Londres. Comencé a escribirla cuando trabajaba en Dartington College of Arts, y la terminé en Cochabamba, cuando vine a pasar la Navidad. El entonces Director de la Sección Musical del Instituto Laredo, Emilio Aliss, me dio permiso para usar uno de los pianos del Instituto a fin de que pudiera yo seguir componiendo. Tuve que mandar la partitura por DHL, porque los conciertos se acercaban y los músicos necesitaban prepararse. (Recordemos que en 1994 el correo electrónico y los programas computarizados de notación musical aún no eran comunes.) El estreno fue en enero en la Sala Purcell de Londres.

La idea de esta obra es cultivar la constancia y hacer de ella el argumento principal. La gran mayoría de los músicos veneramos a Bach. Yo en particular estudié su contrapunto con gran interés en los años setenta, y quise absorber la influencia tonificante de su técnica sin límites. Obras de esa época, como Misa de Corpus Christi o Cantata de Navidad y Epifanía, están llenas de contrapunto inspirado por Bach.

Munirando explora no el contrapunto, sino esa otra dimensión de Bach que es el flujo continuo del ritmo, ese discurrir constante y sereno en el que las sorpresas se consiguen no con gestos musicales dramáticos, sino con giros armónicos o melódicos, unos previsibles y otros no, mientras el ritmo transcurre impertérrito.

Para los temperamentales y habituados a los extremos, esta misión es difícil de cumplir. No es fácil producir un arroyo plácido cuando se tiene un torrente por dentro. Pero he aquí una de las búsquedas del que compone música: auto-disciplinarse, aunque a veces se parezca más a auto-amansarse.

Hoy resultan quizás obvios los momentos en los que la energía amenaza desbocarse. En esa pugna entre violencia interior y disciplina impuesta reside el carácter particular de esta música. Sus reglas de juego son tan específicas, y tan difíciles de cumplir, que he vuelto a aplicarlas en otra obra para virtuosos, Munirando II para violín y piano. Pienso seguir explorando el mismo formato, como decimos en Bolivia, “hasta aprender”. 

Agosto de 2014
© Agustín Fernández 2014

Monday, 4 August 2014

Arreglos bolivianos


Arreglos bolivianos
(2014)

Toda composición es un diálogo; para entenderla mejor conviene saber quiénes son los interlocutores. En el caso del arreglo creativo - y todo arreglo lo es - el diálogo es quizá más rico y más complejo de lo normal, ya que se trata de material preexistente trabajado de una manera nueva. Los autores del material original intervienen en la conversación, como intervienen algunos de los personajes a quienes el material viene asociado, por ejemplo sus intérpretes más conocidos. Veamos.

Está Ana-Maria Vera, instigadora de este proyecto, que fue quien abrió el diálogo y con quien sostuve muchas conversaciones, habladas y escritas, sobre el material que convendría elegir.

Está Jaime Laredo, a quien casi todos conocemos sólo de lejos pero hemos reverenciado toda la vida. Y está su bella y superlativamente talentosa esposa Sharon Robinson, otra fuente de inspiración duradera.

Están los jóvenes músicos de esta, con algunos de los cuales he trabajado en proyectos anteriores. Conozco su capacidad y sus aspiraciones. Su participación es central en este diálogo; sin saberlo ellos me han dicho qué escribir, y cómo, así como yo les digo qué tocar, y cómo. 

Pese a ese conocimiento previo, que es parcial, he necesitado orientación en cuanto a la conformación exacta de esta agrupación, y las características de sus distintas secciones. Armando Vera, director de la orquesta, me ha orientado con paciencia, exactitud y entusiasmo, demostrando generosidad, amor y entrega a su trabajo.

Están los autores de estas bellas melodías y sus letras. Al relacionarme con su material les rindo homenaje y les doy las gracias en nombre de todos los que disfrutamos el aporte que nos han dejado.

Están los géneros - la cueca, el taquirari y el huayño - y el reto de reproducirlos con una orquesta de cuerdas de manera fidedigna pero también personal. El problema de la fidelidad es el más espinoso. Éstos son ritmos de danza, habitualmente propulsados por el motor inconfundible de rasgueos específicos en guitarra y en charango. ¿Cómo lograr esa propulsión con instrumentos de  arco, monofónicos, a los que que el hábito del oyente asocia con la música clásica?

Están las ciudades a las que se refieren estas canciones. Son mis ciudades - y yo de ellas - y ésta ha sido una oportunidad para escuchar lo que me dicen, y responderles. El diálogo es con su ambiente, sus calles, sus paisajes y por supuesto sus habitantes.

Por encima de todo está Bolivia, la voz predominante. Ella nos habla, nos grita y nos susurra todos los días de la vida. Cuando uno está lejos esa voz se vuelve interior, pero no por ello se hace menos audible, ni menos persistente.

Collita
Taquirari de Fernando Román Saavedra
El tono de la letra descarta la posibilidad de un tratamiento orquestal de registro épico. Este arreglo se concentra más bien en los matices de intimidad y ternura hacia la mujer paceña, y en el problema de cómo orquestar el ritmo inimitable del rasgueado de taquirari. La archipopular versión de Wara me dio la idea de un preámbulo instrumental simple en lugar de una introducción melódica. La verdadera introducción ocurre después, a manera  de interludio antes de la segunda ronda.

Viva mi patria Bolivia
Cueca de Apolinar Camacho
Esta cueca no necesita presentación. La cueca, en general, como forma orquestal, tal vez sí. No hay muchos precedentes de la reproducción del ritmo y género de la cueca con instrumentación clásica. Las cuecas para piano de Simeón Roncal (1870-1953) son un ejemplo digno de estudio. En mi arreglo evoco la tradición de las bandas, sobre todo en la introducción. 

Viva Cochabamba
Huayño de José Ferrufino Toranzos
En este caso el diálogo no es sólo con una materia prima de melodía y letra, sino también con el arreglo de Los Kjarkas, ya inseparable de este huayño en la consciencia popular. En el nuevo arreglo, momentos fugaces de reflexión aluden a figuras cruciales que hallaron su cuna o su tumba en estos valles aguerridos. 

Pensando en ti
Taquirari de Nicolás MenachoPocos han conseguido captar y expresar el alma cruceña con la claridad y profundidad de Nicolás Menacho. Sus taquiraris son de lo más exquisito que ofrece la música boliviana. Pensando en ti siempre me ha parecido uno de los más perfectos. Lo arreglé hace muchos años para orquesta de cuerdas, a pedido de Rogers Becerra para algún proyecto suyo. Lo vuelvo a arreglar ahora para estos tres artistas extraordinarios, con gran admiración por ellos, y con la intensidad de un mundo de recuerdos de mi infancia montereña.